Síntomas

El TDA-H se manifiesta con 3 síntomas nucleares:

 

1.- Falta de atención. Los síntomas de inatención probablemente son los que más desapercibidos pasan en edades infantiles. En cambio puede que sea uno de los motivos más frecuentes de consulta entre los adultos con TDA-H.

 

2.- Hiperactividad. La hiperactividad física es probablemente uno de los síntomas más fáciles de reconocer por su evidencia y es el más conocido por el público en general. (Ramos-Quiroga JA. et al, 2009).

 

3.- Impulsividad en intensidad variable. Es el síntoma que más sufrimiento acarrea al afectado y a sus familiares. Los síntomas de impulsividad perduran en el tiempo, al contrario de lo que ocurre con los síntomas de hiperactividad que tienden a suavizarse con los años.

 

No necesariamente los tres grupos han de estar presentes simultáneamente.

 

Además de los tres síntomas centrales, el TDA-H puede asociarse en algunas personas a desequilibrios emocionales, como baja tolerancia a la frustración, labilidad, disforia, baja autoestima y rechazo social.